Movimiento 15M y la ruptura del contrato social

(c) Mercedes López Invarato, 2011.

Este texto es aún un borrador y un trabajo en curso. Son unas notas rápidas con pensamientos sobre las críticas que se están aireando en España contra los políticos profesionales, el sistema y proceso electoral y lo que interpreto como una aguda y profunda crisis de legitimidad. Esta crisis ha hecho que por lo que creo es la primera vez en la historia del estado español, haya una masiva movilización política de un pueblo generalmente cauto, comedido, escéptico e incluso apático en cuanto a manifestaciones políticas masivas en espacios públicos. Este es uno de los puntos más significativos: la crisis es de dimensiones tan gigantescas que ha provocado que gentes de todas ideologías, clases y edades dejen la comodidad de sus espacios privados y el escepticismo, ironía e incredulidad que caracteriza a la actitud de los españoles sobre la política, y se lancen a las calles y plazas de todo el estado a expresar su desesperanza y descontento demostrando ruidosamente que no reconocen el poder del ejecutivo, las instituciones y el sistema electoral. Un antiguo profesor mío de Teoría de las Relacciones Internacionales en LSE, Philip Windsor, decía que solo tienen poder aquellos a los quienes se les reconoce, cuando el pueblo para de reconocer el poder a quienes lo ostentan, simple, sencilla y fácilmente desaparece, ya no hay obediencia ni autoridad.

Tras las recientes elecciones locales y autonómicas en España, el discurso del movimiento del 15M está re-alineándose. Esta adaptación estratégica a la situación política tras la victoria del conservador PP, se está viendo en todo tipo de comunicaciones tanto en las individuos directamente activos en el movimiento, asambleas,  de grupos como Democracia Real Ya y sus sitios Web y en participaciones en redes sociales, como en programas y artículos en medios de comunicación que tienen una actitud abierta y en casos de apoyo al 15M.

Me ha llamado mucho la atención leer y escuchar en medios y foros públicos,  la idea ampliamente difundida, de que los candidatos elegidos lo han sido porque los votantes  que les confiaron su voto lo hicieron porque estaban apoyando a los principios y acciones incluidas en sus manifiestos electorales. Esto tiene más fuerza en el caso español, dónde las listas de candidatos son realizadas por los partidos y no por votación preliminar de los miembros de cada partido en los distritos electorales, como ocurre en es sistema de británico. En estas protestas del público, ee enfatiza que las recortes económicos y sociales que se están intentando legislar, no habían sido parte de esos manifiestos. La conclusión que se escucha es que si los candidatos ganadores incumplen los manifiestos y/o las promesas hechas durante las campañas electorales, no tienen legitimidad para mantener sus cargos.

RTVE- Asuntos Propios: 15 M Violencia y manifiestos electorales incumplidos

Se están oyendo argumentos sobre cómo se podría pedir la retirada de votos a candidatos por incumplir sus promesas. De hecho se ve a los manifiestos electorales y a las declaraciones hechas durante la campaña electoral como un contrato, en el primer caso escrito y en el segundo un contrato oral. Estas declaraciones y críticas toman la idea de que existe un contrato social entre dos partes: los candidatos y el electorado que es pueblo soberano. Por este contrato, los partidos y candidatos reciben el cargo de representar al pueblo.

El procedimiento electoral en democracias liberales occidentales, es el proceso y medio para adjudicar la tarea de gestionar, ya sea el estado, los ayuntamientos o las autonomías y la vida pública y por un tiempo limitado, a aquellos cuyas propuestas electorales expresadas por escrito en sus manifiestos y oralmente en las declaraciones de sus campañas y mítines electorales, ganarón más votos. Las ideas y planes que más gente “compraron” al votar. Y lo que se está diciendo es que los políticos españoles al recortar beneficios, incumplir propuestas y sus manifiestos, al aliarse a partidos opuestos de los que no solo dijeron pestes, muy typical Spanish, sino que, en casos hubo promesas de que nunca se aliarían con otros partidos, están incumpliendo sus promesas, i.e las bases de sus contratos para ser representates del pueblo, por lo que están actuando de manera ilegítima.

Los  que se está implicando es que los políticos profesionales son empleados del pueblo, del electorado que les ha contratado porque prometieron hacer cierto tipo de trabajos y de cierta manera,  por lo que como con otros empleados o contratas, si no se cumplen las bases del contrato, se les despide y a buscar otros que cumplan. Y además, la primera obligación la tienen con su contratante, el electorado o mejor dicho, el pueblo soberano que es el estado. También hay descontento pues estos concejales y parlamentarios, empleados nuevos del estado, aunque los antiguos también, se han tomado manga por  hombro, se están pasando los límites de su contrato  pero no parece que haya una parada a la reflexión.

Las protestas en España muestran que la gente corriente tiene una idea muy baja del nivel ético y profesional de los políticos españoles profesionales. Les ven como lo opuesto de la idea que Hegel tenía de que los que  los que trabajan por el estado tienen que ser un grupo dedicado al bien común, sirviendo al pueblo con honradez, devoción y dedicación, anteponiendo en todo momento el bien público al personal.

Se oyen quejas de que los políticos profesionales en el poder ejecutivo, están incumpliendo las condiciones de contratación en por ejemplo, coger sin permiso del pueblo, sus jefes  el  tesoro público para arreglar los tejemanejes de quienes han arruinado negocios a nivel internacional pero dejando al estado, a los ciudadanos, sin trabajo, salud ni vivienda.

Me pregunto si en la legislación nacional o internacional podrían encontrar aquellos especialistas en derecho, algunas clausulas que sustanciasen querellas contra políticos elegidos por baja productividad, ruptura de condiciones de contratación, daño a la honestidad y reputación del estado, pedir la devolución del mandato por no entregar lo prometido y otros caso. Quizás veamos abogados de organizaciones no gubernamentales y plataformas ciudadanas presentar querellas contra los políticos que estén rompiendo sus bases de contratación y buscar sus despidos, o quizás sanciones laborales, quien sabe lo que va a ocurrir cuando hay descontento y miedo.

Claramente, algunos políticos profesionales tendrían que, al menos, haber practicado jugando al juego de Alpha-Centauri,  para ver simulaciones muy simples de las revuelas que pueden originarse por cortes y recortes de lo básico para el sustento, el cobijo y la salud.  Y si no, ya se esta oyendo por las plazas geográficas y virtuales gritos de gente que quiere que les devuelvan sus votos, que dicen que no hay contrato, que se ha roto. Y si es así, ¿qué va a arreglarlo o sustituirlo? La idea del contrato social como legitimación de la transferencia de poder del pueblo al soberano, en Hobbes, y en Rousseau a los representantes políticos, parece estarse tomando como un contrato literal, lo cual no es. Con el tiempo, veremos que el ruido de las plazas tiene muchas nueces que llevaban acalladas durante años. Ahora hay ruido de quejas ciudadanas en numerosos países. Nunca había oído o leído de tantas protestas en tantos lugares simultáneamente. Esto significa algo, el aire huele a cambios el tiempo nos enseñará cuales y donde.

¿Hacia donde puede ir el movimiento 15M? En este movimiento popular, como en otros, existe el riesgo de que grupos más organizados y experimentados políticamente traten de controlarlo. Estoy pensando el grupos con la táctica del cuco, partidos pequeños y marginales pero bien organizados que se infiltren entre el liderazgo de las diferentes asambleas e impongan sus ideologías. Ya se está viendo en algunos comunicados que llaman a acciones mucho más allá de los principios básicos que han unido a gentes tan variadas alrededor del 15M y DRY: los cuatro puntos y su naturaleza como un movimiento reformista no derroquista.  Por ejemplo, llamadas a revoluciones a nivel internacional, a la ocupación de parlamentos, a la derrocamiento de gobiernos y jefes de estado establecidos.  Estas consignas solo conseguirán reducir el número de gente que apoye al movimiento pues alienará a todos aquellos que no estén convertidos a la idea de la revolución permanente y credos un tanto obsoletos de la guerra fría. Lo que también se ve en sus comunicados es, generalmente desconocimiento de la terminología política. Se usan términos como “comodidades” de forma incorrecta o democracia  de forma imprecisa e idealizada.

Otro aspecto es la cultura española, entendida de una manera muy general, los individuos se relacionan de una forma autoritaria. Está presente un maniqueísmo inconsciente, una visión binaria bueno-malo, el tener razón o estar equivocado sin un lugar para la diversidad de opinión y de acción. Con esto se junta la práctica habitual tanto el discurso de la calle y el parlamento, de la humillación como forma de relación, juegos de poder en palabra y obra usando de la falta de respeto en la discusión, en la rapidez usando motes  mofosos y etiquetas desestimando al otro diferente. Por eso, en declaraciones de políticos y en los medios, rápidamente se usan calificativos con la intención de humillar y desestimar el movimiento de protestas en vez de responsable y conscientemente reflexionar sobre qué está ocurriendo. La actitud general es que los unos creen que son los otros quienes son malos, o por corruptos o por vagabundos, pero nadie asume que es un problema de todos. No, las uvas no están verdes.

Si DRY y el movimiento 15M consiguiera que tanto la élite política y económica como la población en general asumieran todos las responsabilidades por la crisis. No son solo esos imprecisos y distantes “los otros” sino las prácticas en una sociedad que fomentan, mantienen, reproducen y autorizan la picaresca y la corrupción a diferentes escalas. Pero aquí está el antiguo problema de la relación del ciudadano con el estado y en España, es una de profunda desconfianza.

En los próximos días, incluiré otro documente con un resumen general de las teorías del Contrato Social, yendo desde Hobbes y Rousseau hasta el presente con Rawls. Si es posible, también otro con teorías de representación, especialmente política.

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